Mariana pensó unos segundos y recordó; siempre aprovechaba que Josefa leía en voz alta para poder aprender.
—Cuando mi hermana leía, yo lograba aprenderme las cosas — Explicó— Pero aquí no se puede hacer de esa manera —
—Vamos con Gusto, creo que tengo una idea — Dijo Siria con firmeza.
Mariana se alteró de inmediato, no quería que nadie notara su dificultad, y mucho menos ser el centro de atención.
—No, podemos usar un método que no implique llamar la atención de Gusto — Protestó.
Siria suspiró y la miró con más detalle, comprendiendo su incomodidad —Llévame a tu centro de entrenamiento o a tu lugar de estudio, a tu hogar incluso. Quiero entender tus espacios; tal vez encontremos un área donde te sientas a gusto —
—Sí — Respondió Mariana, aceptando a regañadientes.
Salieron del clan de los Elfos y caminaron por toda la ciudad de los Duendes. Muchos habitantes las miraban, intrigados por su paseo. Siria observó que todo estaba tranquilo; los lugares eran silenciosos, llenos de natura