Mundo ficciónIniciar sesiónSus ojos, ese era el verdadero problema; no sus músculos definidos, ni su capacidad de sonrojarme o mojarme a su antojo. Tampoco, la delicadeza y la brutalidad de su tacto sobre mi piel o el peligroso poder de hacerme olvidar todos mis enojos, problemas y tristezas cuando está a mi lado. Era su mirada obscura, posesiva y dominante, la única culpable de hacerme caer en un agujero sin salida, de ceder a todos sus sucios apetitos sin dudarlo, de hipnotizarme y convertirme en







