ELIZABETH WINTER
El olor de él era embriagador. Estar entre los brazos de Alex, en medio del jardín de mi familia, rodeada de todas las personas que conocíamos, era la sensación más aterradora y excitante de mi vida.
Me guiaba con facilidad, nuestros cuerpos moviéndose en perfecta sincronía, resultado de muchas «clases de baile» improvisadas en la sala del apartamento de él a altas horas de la madrugada.
—Estás tensa —susurró cerca de mi oído; su aliento caliente me provocó escalofríos.
—Hay mu