ELIZABETH WINTER
— Amor, me estoy muriendo de hambre. — confesé.
Alex se rio. Fue una carcajada fuerte y aliviada.
— En serio. No he comido nada en todo el día. Si no como algo en los próximos cinco minutos, me voy a desmayar frente a ti y arruinaré el video de la boda.
— Hambrienta. Claro. — Besó mi frente. — Señora Hampton, la primera misión oficial de su esposo será asegurarse de que se alimente.
— Por favor. — pedí. — Puede ser cualquier cosa. Un canapé. Un pedazo de pan.
— Espera aquí un m