ALEXANDER HAMPTON
La llegada de Lizzy Winter fue como la introducción de un elemento volátil en un experimento químico ya inestable.
Los niños, claro, estaban en éxtasis. La "Tía Lizzy" era claramente la personificación de la diversión irresponsable. En cuestión de minutos, la sala de estar, que Leah y yo habíamos logrado mantener relativamente ordenada, parecía haber sido golpeada por un tornado de juguetes. El dron zumbaba peligrosamente cerca de un jarrón Ming, Orion ya tenía manchas de pint