STELLA HARPER
— ¿Y qué pensáis… de tener otro papá?
Mi corazón se detuvo por un segundo entero. El tenedor que sostenía se me escurrió de los dedos y golpeó el plato con un chasquido metálico que resonó por toda la cocina.
Apollo y Orion también se quedaron congelados, con los ojitos muy abiertos y confusos. Era como si no supieran si aquello era una broma, una pregunta seria o simplemente otra de esas provocaciones de adultos que no entendían.
— ¿Otro padre? —repitió Orion, arrugando la nar