STELLA HARPER
El crujido en la cocina me paralizó. El corazón se me aceleró y, por un instante, sentí que me faltaba el aire. Lentamente, giré la mirada hacia la puerta que conectaba la cocina con la sala. Y allí estaba él: un hombre encapuchado, medio oculto entre las sombras, sosteniendo algo que no logré identificar de inmediato.
—¿Quién…? —alcancé a balbucear.
Antes de que pudiera terminar la frase, uno de los guardias que Damian siempre tenía cerca irrumpió por la puerta principal de la sa