DAMIAN WINTER
Los días que siguieron a mi declaración fueron una prueba de resistencia. Cada mañana nos vestíamos, nos sentábamos en la misma fila, escuchábamos lo que decían y la mano de Stella estaba constantemente sobre la mía. La rutina era adormecedora. Pero en medio del tedio procesal, hubo momentos de claridad.
El día del testimonio de Stella fue uno de ellos. Thorne, el tiburón, intentó devorarla. Fue sórdido, insinuando que era una interesada que se había aprovechado de mi vulnerabili