Damian permaneció inmóvil durante varios segundos. Las palabras de Livia seguían resonando una y otra vez en su mente.
—Nicholas es su futuro.
Aquella frase golpeó su orgullo una y otra vez, hasta que su respiración se volvió pesada. Su pecho subía y bajaba de manera irregular mientras sus dedos se cerraban lentamente en un puño con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Los músculos de su mandíbula se tensaron. Su mirada ya no era capaz de ocultar la tormenta que rugía en su