Starla no respondió de inmediato. Se limitó a contemplar el rostro de Damian durante un largo rato. Su mirada era serena, profunda, como si estuviera buscando algo en los ojos del hombre que tenía frente a ella… buscando sinceridad detrás de las lágrimas de aquel desconocido que ahora decía ser su padre.
Poco a poco, los pequeños dedos de Starla comenzaron a moverse. Aún estaban débiles, aún temblaban. Pero esta vez levantó la mano muy despacio, centímetro a centímetro.
Damian se acercó por