La sala de archivos estaba en silencio.
Solo se escuchaba, débilmente, el sonido de un viejo aire acondicionado en un rincón de la habitación.
Damian estaba de pie, solo.
Aquel viejo expediente seguía abierto entre sus manos.
Su mirada recorría rápidamente cada página.
Hoja tras hoja.
Anotación tras anotación.
El nombre de Livia aparecía una y otra vez.
Ciertas fechas le resultaban extrañamente familiares, claramente registradas en los documentos.
Cuanto más leía, más intensa se volví