Damian no durmió aquella noche.
El mensaje que había recibido poco antes de abandonar la oficina seguía dando vueltas en su cabeza sin descanso. Aquel número desconocido. La fotografía de Nicholas recibiendo unos documentos. Y, en una esquina de la imagen borrosa, el rostro de Cecilia, cuya presencia allí difícilmente podía ser una coincidencia.
Había presenciado muchas manipulaciones en el mundo de los negocios. Pero esto era diferente. No parecía una simple filtración de información ni una