Una mañana nublada cubría el cielo de la ciudad.
Los restos de la lluvia de la noche anterior aún dejaban charcos a lo largo del patio del Tribunal de Familia. El aire era fresco, pero la tensión que envolvía el edificio hacía que cada respiración se sintiera más pesada.
Hoy...
Un caso que había permanecido suspendido durante siete años finalmente regresaba a la sala de audiencias.
Damian Sinclair entró al edificio con un impecable traje negro.
Su rostro lucía sereno.
Demasiado sereno.