La habitación seguía envuelta en un profundo silencio.
Al otro lado de la ventana, las últimas gotas de lluvia resbalaban lentamente por el cristal, como si acompañaran las lágrimas que no dejaban de correr por el rostro de Livia.
Sus dos manos seguían aferrando con fuerza la carpeta azul.
Las páginas del informe ya estaban empapadas por sus lágrimas.
Su mirada recorría una y otra vez cada frase impresa en aquellos documentos.
Todas las pruebas...
Todos los resultados de la investigación