El día en que Starla llamó a Damian "Daddy" por primera vez se convirtió en un punto de inflexión que nadie habría imaginado.
Desde ese día, cada vez que la puerta de la habitación del hospital se abría durante el horario de visitas, el pequeño rostro de Starla se iluminaba de inmediato.
"¡Daddy vino!"
Su alegre voz parecía ser el remedio capaz de disipar la atmósfera sombría que había envuelto aquella habitación durante semanas.
Damian nunca llegaba con las manos vacías.
A veces llevaba un nue