Bastián no la veía con rabia o decepción, mucho menos parecía juzgarla, ¿cómo podría? Ella no era la culpable y él lo sabía.
Cuando por fin Carmen se atrevió a levantar la mirada hacia él, ella vio por primera vez, en los ojos de Bastián, una expresión que parecía ser compasión.
¿El CEO multimillonario frío y orgulloso podía sentir algo así?
— Gracias, Bastián… Muchas gracias, yo no sé qué hubiera sido si… — Carmen terminó de quebrarse, todavía nerviosa y reventando en llanto, ella abrazó a