Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de la puerta cerrándose de golpe parecía vibrar por el mismo armazón de la cama mucho después de que Alejandro se fuera. Los brazos seguían ardiendo donde los grandes dedos se habían clavado, un recordatorio físico del ultimátum que acababa de darme. Haré lo que haga falta para proteger a esta manada, aunque eso signifique romperte para conseguirlo. Apreté las rodillas contra el







