Mundo ficciónIniciar sesiónLas botas de Rodri se arrastraron pesadamente contra la piedra al retirarse por la larga y abovedada galería. Se detuvo en el mismo borde de la columnata, de espaldas a nosotras, la postura rígida con el aterrador conocimiento de que estaba fallando la directiva principal del Alfa.
Catalina le observó alcanzar el puesto, la fina y afilada sonrisa permaneciendo en los labios una fracción de segundo antes de desvanecer







