(POV de Patrick)
El aire en la clínica olía intensamente a gaulteria y cobre viejo. Era un olor antiséptico, diseñado para enmascarar el olor a enfermedad y heridas abiertas, pero hoy solo hacía que la garganta se sintiera seca. Estaba de pie en el umbral del dispensario principal, la mano descansando pesadamente en el pestillo de hierro. Me había lavado las manos tres veces en los barracones, frotando hasta que la piel quedó en carne viva y rosada, pero todavía podía sentir la pegajosidad fant