Mundo ficciónIniciar sesiónEl fuego volvía a arder. Un omega sin nombre había entrado en la sala mientras yo estaba en el baño, apilando leños de cedro frescos con un silencio tan practicado que ni siquiera oí moverse la rejilla. Para cuando salí, el sirviente había desaparecido, dejando solo el olor a humo de madera y una bandeja de pan y caldo en la mesa baja.
Miré las llamas. Eran cosas brillantes y hambrientas,







