Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que siguió a mi declaración fue absoluto, roto solo por el crepitar de las antorchas contra los muros de piedra. Observé cómo el color se drenaba del rostro de Crespo, dejándole con aspecto de haber visto su propio fantasma. Miró alrededor de la mesa, los ojos saltando de un anciano a otro, buscando una sola cara que todavía guardara un atisbo de credibilidad. Pero no encontró nada salvo mir







