Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta de la clínica apenas había hecho clic al cerrarse detrás de Alejandro cuando el peso del mundo se derrumbó sobre los hombros. Me quedé en el centro de la sala estéril, el olor a antiséptico sintiéndose de repente espeso y sofocante. La respiración llegaba en jadeos superficiales y entrecortados. Había hecho lo impensable. Le había dado al Alfa una esperanza falsa al







