Mundo ficciónIniciar sesiónPOV DEL ANCIANO CRESPO
Vertí vino oscuro de ciruela en dos pesados goblets de peltre, mi mano firme a pesar del viento amargo de la montaña sacudiendo los postigos con pestillos de hierro de mi salón privado.
Al otro lado de la mesa tallada de roble estaba sentada mi hija, Isabel. Estaba ajustando las mangas oscuras de lana de su vestido, sus ojos oscuros y afilados reflejando la cálida luz ambarina del fuego del hogar.







