POV DE PATRICK
Pisé las losas mojadas, empujando pasado a dos guardias de la casa que se demoraban para colocarme directamente entre el Arco-Anciano Melchor y el Anciano Crespo. Crespo todavía sostenía su pergamino rechazado contra el pecho, su rostro pálido de desesperación frenética, pero no le di otro segundo para envenenar los oídos de los observadores con su parloteo aterrado.
—Arco-Anciano Melchor —dije, inclinando la cabeza con precisión militar nítida—. Señor Esteban. Señor Gonzalo. Soy