POV DE ALEJANDRO
La pregunta colgó entre nosotros como una hoja congelada.
Los ojos de Catalina destellaron con súbita y ardiente indignación, sus delgados labios curvándose en una mueca afilada. Se irguió a toda su altura, los hombros hacia atrás, sus dedos enjoyados aferrando el pesado colgante de plata en su cuello como si la hubiera golpeado en el rostro.
—¿Has perdido completamente el juicio, Alejandro? —exigió, su voz resonando con indignación maternal practicada que hacía eco en el alto