(POV de Sofía)
Me sentí desnuda tras la máscara de porcelana verde, como si toda mi desesperación sin pulir, criada en los matorrales, se estuviera filtrando directamente por los poros.
Catalina tamborileó un largo dedo manicurado contra la barbilla, con la expresión pasando de una lástima fría a una quietud oscura y calculadora.
—Bueno —dijo, con la voz bajando a un murmullo tranquilo y peligroso—. No te lances a una zanja todavía, muchacha. Piensa en la oferta. Diego es el que puede funcionar