Capítulo 122

Mientras Sofi se encuentra en el mostrador pidiendo algo para darle de comer a los niños, ellos se sitúan esperando en una mesa a que ella llegara. Mateo observa con disimulo como Aye limpia sus lágrimas, el niño estira su mano y en silencio limpia otra de las lágrimas rebeldes de la niña, ella, con rapidez, clava sus ojos en él, pero deja que siga su labor de alejar esas lágrimas de su rostro.

—Tu mamá va a estar bien —le dice el niño con suavidad, al tiempo que apoya su mano sobre la de ella
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