Toqué la puerta de Grace con agresividad. Ella tenía que arreglarlo, no podía ir por la vida con una polla flácida. Volví a tocar la puerta y esta se abrió de golpe. Grace me miró y me puso mala cara.
— ¿Qué quieres, Dimitri? Pensé que ya me había librado de ti —me dijo con molestia.
Yo no le presté atención y entré. Ella cerró de un portazo. Me di la vuelta y la quedé mirando. Grace tenía un mini vestido, estaba hermosamente maquillada; era obvio que saldría con alguien.
— ¿A dónde vas? —le pr