Seguí saliendo en citas con hombres que conocía en dicha app, siempre terminando en nada; todos tenían desperfectos. Respiré profundamente mientras caminaba hasta mi coche. Hoy bebería un poco; mi cuerpo me pedía alcohol.
— ¿A dónde vas, guapa? — me preguntó esa voz tan única y conocida.
Yo me di la vuelta y le sonreí.
— ¿Cómo supiste dónde estaba? — le pregunté a Dimitri.
— Tú me lo dijiste, así que quise venir; sabía que ibas a llamarme — me respondió.
Me acerqué a él y lo abracé, apoyand