~COLE BLACKWOOD~
Había terminado la supervisión del envío de ganado con la cabeza todavía llena de números, rutas y horarios, pero mis pies se movían solos hacia las caballerizas. El cuerpo cansado, los músculos tensos por el día largo, y aun así la mente inquieta, incapaz de dejar de pensar.
Entré al establo con el sonido seco de mis botas contra la tierra apisonada. El olor a heno fresco, a cuero y a animal me recibió como siempre, familiar, casi reconfortante. Empecé a apilar las pacas sin pensar demasiado, dejándome llevar por el movimiento repetitivo, mecánico.
Mientras trabajaba, mi mente se traicionó.
Pensé en Harper.
En su voz. En su mirada desconfiada. En la forma en que me había estrechado la mano esa mañana, como si fuera una tregua frágil, lista para romperse al menor error. En su cercanía contra su cuerpo mientras montábamos sobre Vesper. Pensé en lo absurdo que era que me importara tanto. En lo estúpido que sonaba incluso en mi cabeza lo que estaba pensando en ese j