~COLE BLACKWOOD~
Había terminado la supervisión del envío de ganado con la cabeza todavía llena de números, rutas y horarios, pero mis pies se movían solos hacia las caballerizas. El cuerpo cansado, los músculos tensos por el día largo, y aun así la mente inquieta, incapaz de dejar de pensar.
Entré al establo con el sonido seco de mis botas contra la tierra apisonada. El olor a heno fresco, a cuero y a animal me recibió como siempre, familiar, casi reconfortante. Empecé a apilar las pacas sin