~SHELIA~
El sonido del golpe fue seco, fuerte, imposible de ignorar, y por un instante me quedé completamente paralizada, incapaz de procesar lo que estaba viendo. Leo retrocedió un paso por la fuerza del impacto, llevándose la mano al rostro, mientras Oliver permanecía frente a él, respirando agitado, con una expresión que nunca le había visto antes.
No era molestia. No era incomodidad. Era rabia y eso me asustó muchísimo.
—¿Qué carajos te pasa, imbécil? —le exigió Leo, viéndolo con furi