MIKAEL
Y esta cobarde sin espina dorsal iba a ser mi Luna.
Rápida para caer de rodillas, mirando hacia arriba con unos ojos tan desorbitados que parecía que ese era su lugar natural. Rápida para abrir su pequeña boca y tragarse cada palabra que había pronunciado.
Patética no era del todo la palabra. Hacía poco para transmitir cuán lamentable era.
Hubiera valido algo si se hubiera mantenido en su postura. Pero a la simple vista de sangre y suciedad, ya había cedido, aplastándose bajo la p