Mundo de ficçãoIniciar sessão—No puede ser. —murmuro, miro por el espejo retrovisor y maldigo en voz baja cuando compruebo lo que dijo.
Un auto, al cual no le distingo bien el color, nos sigue a una distancia considerable. Es muy precavido.
—¿Qué haremos? —pregunto, Dimitri como siempre se ve demasiado tranquilo.
—Ya lo verás.
Dobla en una esquina y se esconde en un callejón, el auto copia nuestra acción entonces Dimitri sale de nuestro escondite y pisa el







