ELAXI
Mi miedo se erosiona con la sola presencia de Ozzian, su pecho sube y baja, veo que trae puesta la misma ropa con la que lo vi de soslayo, por uno de los pasillos de la universidad. Gabriel se pone de pie al mismo tiempo que se limpia la sangre que brota de su boca, con el pulgar.
—No te rindes, ¿cierto, Ozzian? —escupe sangre.
—Creí que te había dejado claro que no te acercaras a Ela —cierra y abre los puños como si se estuviera preparando para la guerra.
—¡El gran Ozzian ha vuelto! —exclama Gabriel—. ¿Cómo te atreves a venir aquí, después de lo que le hiciste a Ela?
La garganta se me cierra, imposibilitando que las palabras se deslicen de mis labios.
—No le hice nada —Ozzian responde con una duda en su voz.
—¿Haciéndote el inocente? Eso no va contigo —Gab le da un empujón y lo agarra del cuello de la camisa—. ¿Por qué no admites lo que hiciste con Marie todo este tiempo? Que te la has follado de nuevo, que has engañado a Ela.
Ozzian pierde el control por completo, se lo quita