Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de estar de la casa nueva se sentía demasiado pequeña para cuatro personas con demasiadas cosas sin decir. Valeria observó a Sebastián e Isabella entrar—él todavía apoyándose ligeramente en ella, su recuperación claramente incompleta—y sintió la irrealidad de todo presionando contra su pecho como algo físico.







