Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que reinaba en la sala era tan denso que podía cortarse con un cuchillo. Valeria permanecía inmóvil, con la mirada fija en los documentos esparcidos sobre la mesa de cristal. Su respiración, entrecortada, era el único sonido que rompía aquella quietud insoportable. Enzo, a su lado, mantenía una mano sobre su hombro, pero ella apenas sentía su contacto.
—Tiene que haber un error —murmuró finalmente,







