Samantha estaba asustada, Dan estaba verdaderamente loco, se había despertado segundos antes y se sentía mucho mejor. De hecho mucho mejor que en mucho tiempo. Pero nada estaba bien, Dan no la escuchaba. Sintió una patadita y acarició su vientre.
-tranquila, mi amor, tu padre pronto vendrá por nosotras- le encantaría poder salir corriendo, atacar a alguno de sus matones y huir de allí, pero debía pensar en Charlotte. No podía arriesgarse en dañarla. Tendría que confiar que Fernando la rescatarí