Las semanas pasaban lentamente para Esmeralda. Los días parecían no tener final e ir a trabajar le costaba demasiado. Sentía sueño a todas horas, así como también náuseas y debilidad. Había días donde vomitaba hasta el agua que bebiera.
Kenton intentaba convencerla de dejar su puesto de trabajo. Él podría hacer que trabajara desde casa e incluso que tomara una licencia por salud, pero ella se negaba rotundamente.
Lourdes estaba inmensamente preocupada por su hermana y temía que pudiese des