Esmeralda fue a la cama y miró al menos veinte veces la prueba de embarazo sin realizar. Leyó las instrucciones para realizarla hasta que se las aprendió de memoria, pero aún así carecía de valentía para hacerla.
Fue al trabajo cuando fue lunes y se colocó una toalla sanitaria porque conservaba la esperanza de que su periodo llegara. Le pareció sentir descargas y cada vez que fue al baño descubrió que solo eran pequeñas cantidades de flujo transparente, algo que le ocurría normalmente.
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