Alejandro abrió los ojos con una sensación extraña y la cabeza pesada. Parpadeó varias veces para acostumbrarse a la luz del sol, que empezaba a resultarle deslumbrante. Estiró el cuerpo, que le dolía en algunas partes. Entonces, la realidad se impuso de golpe al darse cuenta de que se encontraba en una habitación desconocida.
“¿Qué ha pasado?”
Alejandro pasó inmediatamente de estar tumbado a sentarse en la cama. Alejandro estaba cada vez más desconcertado, porque su cuerpo solo estaba cubierto