“Parecen muy bien juntos, ¿verdad, Lalita?”
Murmuró Antonio a Lalita, después de terminar de construir el castillo de arena. Ambos se sentaron mirando a Dante y Serafina, que seguían cogidos de la mano y mirándose el uno al otro.
“Sí, Antonio. Tienes razón, parecen muy bien juntos.” Lalita asintió con la cabeza con una pequeña sonrisa llena de emoción.
“Después de la llegada de la señorita Serafina a la mansión, he notado un pequeño cambio en el señor. Ahora sonríe y se ríe más fácilmente, aunq