Serafina caminaba hacia el altar con el brazo de Esteban. Sí, el padre de Dante era quien la acompañaría hasta el altar, donde Dante ya se encontraba. El rostro de Serafina estaba cubierto por un velo de novia largo con bordados característicos, y en su mano izquierda sostenía un ramo de flores también blancas, que combinaban a la perfección con el vestido y los zapatos de tacón que llevaba puestos.
Los pensamientos de Serafina se remontaban a sus sueños de infancia. Una boda preciosa con algui