Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que siguió a la tormenta era denso, cargado del olor a sexo, sudor y esa desesperación dulce que solo el amor prohibido puede generar. Maya estaba tendida sobre mi pecho, su respiración finalmente calmada mientras el sueño la reclamaba por unos instantes. Sus brazos rodeaban mi cintura con una fuerza incons







