Sacudí la mano de Martín para que me soltará sin embargo fue inútil, en el momento que Nicolás miró esto fue que empezó a gritar a más no poder, en cierto punto él me soltó y tomé aire a bocanadas, me sorprendí ver a Paola con un bate de béisbol de madera pura. Mi amiga le había dado un golpe a mi agresor.
_ ¡Anda, vamos y atrévete a levantar una denuncia conmigo! _ ella gritó furiosa _ no me importa ir a prisión con tal de partirte hasta lo que no tiene hueso, eres un infeliz que le encanta go