—¿Quién habló del dinero? —lo empujé y moví mi dedo meñique —me refería a las capacidades de su amiguito, al ser una prostituta según lo que usted dijo puede comprender que no me satisfago con cualquier cosa que me ponen de frente, ahora largo de aquí si no desea tener problemas.
—Eres una maldita puta —él se puso rojo de la cólera —no tienes idea con la persona que te has metido.
En el momento que él levantó la mano fue detenido por un brazo que se tensó en el momento que lo agarró. Ilán me pu