Nathan cargó a Angelique y mientras yo caminaba en dirección al carro alguien me cargó de repente, los brazos fuertes de Ilán me sostenían con firmeza pero también con mucho cuidado.
— Te puedes lastimar si caminas descalza, al menos hubieras tomado los zapatos de tu prima para caminar bien.
No quise decir nada, Ilán respetó mi silencio y luego me puso en el asiento del conductor ya que se lo pedí; Angelique venía a mi lado y en la parte trasera estaba Nathan con el primer mencionado, mi tía ll