Nosotras recordamos nuestra época de infancia y nos reíamos de todas las cosas que hicimos e incluso de las que nos pasaron.
— La sopa que más detestaba era la de…
— Cabeza y patas de pollo — interrumpí a Angelique — lo recuerdo muy bien, en más de una ocasión te salvé de esa cosa que se veía tan fea.
— Hasta que la abuela te encontró bebiendo esa cochinada y te dió la regañada de tu vida, yo pensando que me iba a salvar porque estaba enferma, pobre niña ingenua.
— Extraño mucho a la abuela, da