Mi tía apartó sus ojos porque sabía bien que tenía la razón pero Angelique no miró esto, ella se enfocó en mirarme con un desprecio tan grande que me empezó a sofocar a un punto insoportable sin embargo eso desapareció en el momento que Ilán puso sus manos en mis hombros entonces volví a alzar la cabeza y a sentir ese alivio que solamente sentía con él.
— Muy bien, mañana quiero que se levanten temprano ya que vamos a ir al hotel y será su primer día de trabajo — pusé mi mano en la de Ilán que