Mi tía al escuchar la bocina dió un brinco y maldijo por todo lo alto, ella no deseaba ir a trabajar como lo había pedido el día de ayer así que llamé a dos empleadas que llegaron de inmediato.
— Quiero que tomen las cosas que acomodaron de mi tía y las vuelvan a empacar, ella no va a seguir viviendo en mi casa porque simplemente yo no tengo perezosas aquí dentro.
— ¡¿Qué?! No puedo creerlo Astrid, te recuerdo que soy tu tía y yo también tengo sangre de los Sallow, no me puedes estar corriendo