Nosotros entramos sin que nos importará el hecho de que la prensa hacía miles de preguntas relacionadas con nuestro supuesto enlace matrimonial. Llegamos a la oficina de la difunta señora Sallow y fue en ese momento que Astrid soltó mi mano.
— Te agradezco lo que hiciste pero ahora las habladurías van a aumentar — ella resopló cansada — ahora la prensa no va a estar solo detrás de mí sino también de ti.
— No te preocupes que no soy un niño indefenso, además no es como si no estuviera acostumbra